En una cálida charla en nuestra mesa de trabajo, Agustín Araya, un joven del barrio que representa a los Ríos Tercerenses en el mundo de las destrezas gauchas, compartió su historia. Un camino que comenzó de una manera inesperada, después de un accidente que le permitió descubrir su pasión por los caballos y las destrezas.
“Empecé a los cinco o seis años, tras un accidente que me dejó con nervios que me impulsaron a buscar una salida, y los caballos fueron la respuesta”, relata Agustín, quien hoy en día es un campeón nacional (2016) y subcampeón (2014). Con el paso de los años, su amor por el caballo se transformó en una carrera que no solo le ha otorgado logros, sino también un profundo vínculo con sus animales.
“Al principio lo tomaba más como diversión, pero a medida que crecí entendí que para ganar no solo se trata de habilidad, sino de tener una mentalidad ganadora, tanto con el caballo como conmigo mismo”, explica Agustín. Para él, cada competencia no solo es una oportunidad de brillar, sino un momento de conexión con el animal, de conocer sus fortalezas y debilidades.