En el marco del Día Nacional del Chamamé, Río Tercero tuvo el honor de recibir a Antonio Tarragó Ros, una de las voces más emblemáticas del género, con una trayectoria que trascendió fronteras llevando la música del litoral a distintos rincones del país y del mundo.
Durante la charla, Tarragó Ros reflexionó sobre la profundidad espiritual del chamamé: “Cuando uno canta o toca chamamé es como rezar. Es una música que te ayuda a mirarte adentro, a encontrarte con vos mismo”.
El artista recordó también la influencia de su padre, Tránsito Cocomarola, y destacó que el género es una “celebración jubilosamente triste”, capaz de conectar generaciones y transmitir hondura cultural y espiritual.
Asimismo, mencionó obras con gran carga simbólica como “María va” o “El cielo del albañil”, compuesta junto a Teresa Parodi, y resaltó la necesidad de seguir defendiendo la cultura popular en tiempos de cambios y crisis culturales.
Con la calidez que lo caracteriza, Tarragó Ros invitó a los jóvenes a acercarse al folklore: “Escuchar y bailar chamamé es encontrarse con lo más puro, con lo esencial de nuestras raíces”.
Te sentirás desnudo ante las miradas de los que te rodean cuando ciertas intimidades tuyas salgan a la luz. Aprende de este error. La idea de formar una pareja estable y una familia simplemente no esta en tus planes, o te sientes lo suficientemente maduro. Despójate de la palabra intentar. Haz o no lo hagas, pero deja de lado la mediocridad. Solo así lograrás llegar a la cima.Sugerencia: El ser humano posee una capacidad increíble de recuperación ante ciertos momentos traumáticos. Busca la luz al final del túnel.