La nariz roja me salvó la vida: la historia del payaso Timoteo en el Día del Payaso
En el Día Internacional del Payaso, conversamos con Diego Nieto, conocido como el payaso Timoteo, un artista que convirtió la risa en su forma de vida y en un puente para conectar corazones.
“Una amiga me invitó a un taller de clown y ahí entendí que no se trataba de actuar, sino de jugar. Dejé de pensar tanto y empecé a sentir. Así nació mi payaso”, recuerda Diego.
Desde entonces, lleva su arte a escuelas rurales, hospitales, calles y plazas. Vive de lo que ama: hacer reír, emocionar y acompañar desde la ternura. “El payaso no se esconde detrás de una máscara, al contrario, se muestra tal cual es. Y en esa honestidad está su fuerza”, dice.
Timoteo lleva más de quince años en los escenarios y confiesa que cada función sigue siendo un desafío: “Antes de salir me pongo nervioso, me atraviesan mil emociones. Pero en cuanto me pongo la nariz roja, me pasa algo único: soy feliz”.
También recuerda su primera actuación, una bicicleteada de doce payasos por las calles de su pueblo. “Íbamos con miedo y terminamos riendo con todos. Ahí entendí que quería andar así todos los días, con esta nariz roja”, cuenta entre risas.
Hoy, desde San Pedro, sigue recorriendo caminos con su bicicleta y su sonrisa. “El arte y el payaso me salvaron la vida. No me imagino haciendo otra cosa”, dice con emoción.
El curso de los eventos del día de hoy te enseñará lecciones clave a ser aplicadas en tu ambiente laboral. Asimílalas. No pienses en el amor como algo que coarta las libertades. Velo como la forma de experimentar sentimientos inenarrables. La integridad en el ambiente laboral es difícil de verse. Alégrate por el éxito de tus compañeros de trabajo.Sugerencia: No permitas que te manejen tu libertad para tomar decisiones. Esto terminará por acabar con tu confianza y autoestima. Válete por ti mismo.